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“Bajar 8 kilos a la semana era imposible”

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PATY

63 años - Bajó: 8.5kg

Los resultados varían, dependiendo del metabolismo de cada persona

Me llamo Rosalía Patricia, tengo 63 años, soy cristiana y Dios ha bendecido y guiado mi vida.

En abril de este año, después de 18 años de trabajar como Directora del Museo Legislativo, en la Cámara de Diputados, me pidieron mi renuncia, lo cual significó el fin de toda una etapa productiva en mi vida profesional.

Asimismo, de mi vida personal, quiero comentarles que mi peso siempre ha sido, desde la adolescencia un factor de insatisfacción en mi vida escolar, social y familiar, que me ha hecho sentir incomoda. Ejemplo en la preparatoria con el equipo de natación, o usando las famosas minifaldas; en reuniones familiares donde todos comentan lo bien que se ven unas por delgadas o incluso flacas¡¡¡, y por supuesto en la competencia por llamar la atención del muchacho más guapo; o del futuro esposo.

Aunque mi esposo, hijos y algunas amigas, han opinado en estos años que exagero, e incluso personas cercanas opinan que paso por delgada; se que si hubiera pesado siempre de 4 a 6 kilos menos, estos habrían hecho una gran diferencia. En algunas ocasiones lo he logrado con gran esfuerzo, pero para recobrarlos más temprano que tarde.

Tengo que reconocer, que precisamente al no ser “la mujer más gorda del circo”, no me impacta tanto y estoy jugando siempre a bajar y subir de peso, de acuerdo a los compromisos que tengo, probando diferentes dietas sin resultados duraderos. El peso para mí es un factor de aceptación social, incluso determinante cuando se trabaja con niños y jóvenes, como lo hice en estos años, para tener más energía, movimiento, e incluso no ser motivo de burla.

No escondo mi edad, acepto la huella de lo que el tiempo nos va dejando en el cuerpo, pero kilos de más y años son un pésimo binomio. Ante constantes compromisos de trabajo, sociales y familiares, sin mencionar las vacaciones con todo incluido, ha sido una lucha el decidir si como o no, si dejo el postre o no como pan, solo para acabar frustrada o enojada conmigo misma por falta de carácter.

Cuando me comentó a principios de año, mi amiga Carmen con quien comparto el fanatismo por el tenis, acerca de los productos Cambridge, decidí probarlos guiada médicamente por ella, la Dra. Cármen Díaz Couder. Sus indicaciones y recetas de qué comer, qué incluir o cómo combinar los ingredientes, me abrieron la puerta para cambiar mis hábitos alimenticios. En el estudio médico, mi peso fue de 58.500 kilos y mi cintura fue de 76 cmt. ella me recomendó la necesidad de ingerir más proteína, urgente para mi pérdida de músculo. También su apoyo emocional me hizo seguir fielmente sus indicaciones, pues si algo he aprendido en estos años es que productos mágicos no hay, se requiere disciplina, constancia, y una dosis de vanidad.

Al empezar a tomar los deliciosas malteadas por las mañanas y noches, los resultados fueron tan buenos, – vientre plano, menos llantas alrededor de la cintura- que me super animaron a seguir la dieta. Sin sentir hambre o sentirme mal, se me pasaba la mañana en el trabajo sin problemas. A la hora de la comida consumiendo proteína y las verduras permitidas. A los pocos días mi organismo empezó a acostumbrarse a comer menos, más sano y a sentirme físicamente y anímicamente super.

Afortunadamente los empecé a tomar antes de saber que mis días en el museo estaban contados. Y precisamente quiero compartir con todos, lo difícil que ha sido el proceso, por los años en la institución, el amor a lo que desarrollaba, los compañeros, todo; amaba estar ahí, y no tenía problemas mayores; mi salida fue un acuerdo político al igual que muchas otras decisiones.

¿Cómo pude vivir estos cambios, a enfrentarme con las autoridades y los nuevos integrantes? Pues gracias a Dios ya había perdido 3 kilos, mismos que aumentaron, ( de casi 59 a 55 y luego a 53 kl), me sentía y veía tan segura de mi imagen de mujer -si madura- pero con una silueta juvenil, que me permitió ponerme mi ropa favorita, sin ningún complejo. Mis últimos 15 días de trabajo, para entrega del cargo, despidiéndome de compañeros y autoridades, mandándoles el mensaje de -me siento feliz conmigo misma- esto no es una tragedia pues tengo otra vida adelante.

Dicen que como te ven te tratan y siempre me ha parecido que lo importante de una persona es lo que no se ve, su espíritu; pero también estoy convencida que una mujer que no se cuida, su peso en especial, refleja frustraciones, y no tiene amor por sí misma. Finalmente en esta etapa de mi vida, agradezco a Dios la buena salud que me ha dado, y con la ayuda de la dieta Cambridge, estoy cuidando este regalo.

Mereces sentirte bien

Elige un estilo de vida saludable donde aprenderás a comer lo que tu cuerpo necesita, mientras pierdes peso muy rápido.